
¿Por qué se critica al que guía su existencia sobre la fuerte base de la imaginación? ¿Cuándo la vida se ha tornado tan simple que sólo la realidad la explica? He aquí la cuestión que más irrita mi pensamiento.
Nada es real. Todo es invención humana; las sensaciones, los objetos, los nombres, las ideas, todo lo que nos rodea se ha producido por la interacción de las personas. La característica de las cosas yace en el ser, en el conocer y en el comprender; pero estas se basan en la imaginación. El hombre interactúa con su entorno sobre la base de la especulación, de esperar arribar a “algo” que nos simplifique nuestra estadía por la tierra.
Sobre esta base se eleva mi pensamiento. Yo creo que mí mente es más poderosa que la realidad. El mundo que creo en mi interior se basa en mí anhelo de calidez ante la frialdad humana. Nada es imposible dentro de mí, todo llega a tener sentido y coherencia; y es allí donde conservo la imagen más pura de mi infancia… Mi incredulidad.
¿Cómo negar a mi instinto lo que él busca constantemente? ¿Cómo desafiar mi interior, si es él quien rige en mi realidad? ¿Cómo traicionar mi ser, si allí encuentro mi mundo, mi lugar, el espacio que siempre añoré?
La imaginación me ha dado un mundo de fábula, pero a mí pensar, es una realidad inexorable, concreta y pura.
Lo más importante de mí mundo, es que nadie puede ingresar en él, sólo yo soy su ama y señora. Esto permite que mi espacio sea el único lugar donde me siento realmente yo, donde nadie puede lastimarme. Castigar a la imaginación es traicionarse uno mismo, es no comprender una parte esencial de nuestro ser, es dejar de lado la pureza para fracasar en la realidad.
Aprende a convivir con tu lado turbulento, para llegar a ser grande en tu lado llano. Haz de cada día un momento de reflexión y un espacio de unión de tus dos realidades… No castigues tu imaginación, recorre lo que ella brinda.
Nada es real. Todo es invención humana; las sensaciones, los objetos, los nombres, las ideas, todo lo que nos rodea se ha producido por la interacción de las personas. La característica de las cosas yace en el ser, en el conocer y en el comprender; pero estas se basan en la imaginación. El hombre interactúa con su entorno sobre la base de la especulación, de esperar arribar a “algo” que nos simplifique nuestra estadía por la tierra.
Sobre esta base se eleva mi pensamiento. Yo creo que mí mente es más poderosa que la realidad. El mundo que creo en mi interior se basa en mí anhelo de calidez ante la frialdad humana. Nada es imposible dentro de mí, todo llega a tener sentido y coherencia; y es allí donde conservo la imagen más pura de mi infancia… Mi incredulidad.
¿Cómo negar a mi instinto lo que él busca constantemente? ¿Cómo desafiar mi interior, si es él quien rige en mi realidad? ¿Cómo traicionar mi ser, si allí encuentro mi mundo, mi lugar, el espacio que siempre añoré?
La imaginación me ha dado un mundo de fábula, pero a mí pensar, es una realidad inexorable, concreta y pura.
Lo más importante de mí mundo, es que nadie puede ingresar en él, sólo yo soy su ama y señora. Esto permite que mi espacio sea el único lugar donde me siento realmente yo, donde nadie puede lastimarme. Castigar a la imaginación es traicionarse uno mismo, es no comprender una parte esencial de nuestro ser, es dejar de lado la pureza para fracasar en la realidad.
Aprende a convivir con tu lado turbulento, para llegar a ser grande en tu lado llano. Haz de cada día un momento de reflexión y un espacio de unión de tus dos realidades… No castigues tu imaginación, recorre lo que ella brinda.

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